sábado, 19 de mayo de 2012

El último intento de la vieja guardia


En la rueda de prensa sólo faltaba John Terry, expulsado en la semifinal contra Barcelona. “Pero él está aquí con nosotros, y si ganamos o perdemos, estaremos todos juntos. Él siente el club como nadie”, lo defendió Frank Lampard ayer. Al lado del volante estaba Didier Drogba, el otro miembro de este trío de viejos gladiadores del Chelsea. “Estamos decepcionados porque Terry no puede jugar, pero queremos que celebre con nosotros”, afirmó el marfileño.
Los “viejitos”, principales sospechosos del conflicto con el técnico André Villas-Boas -que terminó despedido por los malos resultados-, fueron quienes rescataron al Chelsea de la mano del DT interino Roberto Di Matteo. “El triunfo contra Napoli lo cambió todo. Si alguien merece ganar esta final es Di Matteo”, aseguró Lampard.

Y cuando Di Matteo fue consultado por su contribución, dijo: “Era importante recordarles que son grandes jugadores, que lo han sido por muchos años. Había que restaurar esa confianza en ellos, como grupo y como equipo. Ellos merecen ganar esta Champions”.
En esas frases resumieron la trama del Chelsea hasta este punto. Lo que dirá la historia después dependerá mucho de lo que puedan hacer mañana, aún sin el suspendido Terry, que tampoco podrá quitarse la espina del penal que falló en la final de Moscú en 2008.

“Tenemos buenos y malos recuerdos de ese partido, pero el principal es que no ganamos”, expresó Lampard. “Esa fue una buena experiencia para esta final”, señaló Drogba, que no quiso confirmar si este será su partido de retiro.
Por ahora, sólo piensan en una deuda que quieren saldar. La vieja guardia lo sabe. Puede ser su última oportunidad de ganar la Champions.
(Nota escrita para la edición 19/5 de El Nacional)