domingo, 9 de diciembre de 2012

Las escenas que faltan por filmar

Uno después del otro, sin controversias ni debates, aparecieron las imágenes de José Omar Pastoriza, y los testimonios de Richard Páez y César Farías. Como elemento unificador, funcionó a la perfección.
El documental "Vinotinto, orígenes de una pasión", exhibido ante los medios de comunicación el pasado miércoles, se convirtió de inmediato en una pieza valiosa de la memoria colectiva del fútbol venezolano y el punto de inicio ideal para cualquiera que desee saber acerca de la historia de la disciplina en Venezuela.

La secuencia más reciente de la Vinotinto, con los tres mencionados seleccionadores en escena, recuerda a todos que se ha recorrido un largo camino para llegar al momento actual, y que se ha transitado mucho mejor en los últimos 13 años, tanto como para tapar y compensar las deficiencias de décadas anteriores. Sin embargo, los fracasos y los triunfos, de igual manera, fueron necesarios para construir esta historia.
En el caso de Pastoriza, Páez y Farías, la historia los unirá por siempre en el capítulo más brillante hasta ahora de la Vinotinto, cada uno con sus méritos justos y oportunos. El argentino es reconocido por poner la primera piedra en el cambio de actitud del jugador venezolano y en la profesionalización de la selección; el merideño quedará para siempre como el inspirador del gran viraje de la Vinotinto de eterna perdedora a un combinado ganador; y el sucrense tendrá todo el crédito por rejuvenecer al equipo y haber logrado el mayor éxito del trío en una etapa de grandes exigencias.

Otra ventaja para Farías es que su ciclo aún no termina y su final puede ser espectacular. El técnico ha puesto su fecha de salida en 2014, porque en ese momento ya se conocerá si su gran sueño ­y el de todos los venezolanos­ se ha hecho realidad. Clasificar y dirigir en el primer Mundial de mayores de la historia del país (ya lo hizo con la Sub 20) sería su más alabado logro, una conquista de película.
El guión lo tiene claro el equipo. El borrador final se empezó a escribir en la Copa América Argentina 2011 y ha tenido pequeñas correcciones y cambios durante el último año y medio, con diferentes protagonistas a lo largo de la trama, pero en un camino que en todo momento parece prometer un final feliz. Juan Arango ha sido el héroe, pero los grandes actores de reparto con los que cuenta no le dejan todo el peso de la obra sobre sus hombros.


Llega 2013. Tres visitas a Argentina, Bolivia y Chile. Cuatro choques en casa contra Colombia, Uruguay, Perú y Paraguay. Todo en un año que, una vez más en este ciclo de continuo crecimiento, pasará a convertirse en el más importante de la historia del balompié nacional. Y Farías será el director de cada acción, a la espera de que los jugadores ofrezcan su mejor actuación.
De haberse tratado de una película de ficción y no un documental, a "Vinotinto, orígenes de una pasión" le habría faltado un capítulo esencial, el clímax de la historia, el final esperado después de décadas de sufrimiento. Esas son las escenas que faltan por filmar y esperamos que no sean ficción.

Que 2013 traiga el material que los cineastas puedan mostrar en futuros documentales es un sueño compartido, el gran deseo de año nuevo de los seguidores y amantes del fútbol venezolano.
(Columna escrita para la edición 9/12 de El Nacional)